martes, 27 de febrero de 2018

15 razonamientos falaces y afirmaciones engañosas sobre el aborto y su despenalización - Por Pablo Grossi


15 razonamientos falaces y afirmaciones engañosas sobre el aborto y su despenalización

Por Pablo Grossi

1) "Es algo que siempre se hizo y se va a seguir haciendo. Hay que legalizarlo para que no mueran mujeres pobres en los abortos clandestinos". Falso: con ese criterio hay que legalizar las violaciones, los robos y todos los delitos que "siempre ocurrieron", para que el marco legal reduzca los daños colaterales. Lo que hay que hacer en realidad (si tanto nos preocupa que mueran mujeres en abortos clandestinos) es perseguir, denunciar y encarcelar a los responsables de las clínicas abortistas clandestinas. Decir "como siempre se hizo, hay que legalizarlo" es renunciar a sancionar delitos. Otro ejemplo: muchos de los promotores del aborto legal claman con justicia que dejen de morir mujeres cada 30 horas en episodios violentos. ¿Cabe aquí también la idea de que "siempre ocurrió y siempre seguirá ocurriendo"? ¿O hay esperanzas de que deje de suceder? ¿Por qué entonces no podemos apostar a que desaparezcan las clínicas de abortos clandestinos?

2) "Hasta las 12 semanas es sólo un manojo de células". Falso. Desde la concepción hay un nuevo ADN ¿Lo dice la Biblia? No. Lo dice la ciencia. La Academia Nacional de Medicina, por ejemplo. Y hete aquí la cuestión central: el inicio de la vida. Ni siquiera los mismos "abortistas legales" se ponen de acuerdo sobre el momento en que se inicia: en algunos países se puede abortar hasta el segundo mes, en otros hasta el tercero. Eso significaría que hasta el día 89, hora 23, minuto 59 es sólo un manojo de células, pero un minuto después ¡PUF! magia, ahora es un ser humano. Un actitud sincera de parte de los abortistas sería decir "no sabemos si es una persona o no, no sabemos cuándo pasa de ser manojo de células a ser una persona" (porque, digámoslo, en algún momento, la vida humana comienza). Y frente la posibilidad de que haya un ser humano... ¡no lo maten!. Supongamos que hay una competencia de caza de patos en un bosque. De repente, un cazador ve algo que se mueve entre los arbustos, pero no sabe bien qué es. ¿Le dispara o no le dispara? Existiendo, pues, el riesgo de que le dispare a otro cazador, es mejor no disparar hasta cerciorarse...

3) "Cada uno hace lo que quiere con su cuerpo. Es una cuestión de derechos y decisiones personales. Hay que legalizarlo". Por lo dicho arriba, no se trata de su cuerpo, sino del de otro. Mutilen sus propios cuerpos si les pinta. Pero no decidan por un tercero.

4) "Pero las víctimas de las violaciones...". El bebé concebido como producto de una violación es tan humano como vos o como yo. No tiene la culpa del aberrante ultraje que sufrió su madre. ¿Quieren luchar en serio por el bienestar de esas mujeres? Luchemos entonces para que el Estado les brinde asistencia y contención, y se garantice que los violadores no salgan de la cárcel (la gran mayoría son reincidentes). Y, sobre todo, los esfuerzos se tienen que volcar en la prevención de estos delitos aberrantes. Matando a la nueva persona que de hecho ya existe no se "desviola" a la mujer. Al contrario: se agranda aún más su tormento: el trauma post aborto no es joda. Siempre está la opción de dar a la criatura en adopción (siendo que hay tantas parejas que no pueden concebir...).

5) "En los países donde se legalizó disminuyeron drásticamente las cifras de mortalidad materna". Falso. En el aborto "legal y en el hospital" también mueren mujeres (además de morir el hijo). Y las muertes por abortos clandestinos son ridículamente inferiores a las que suceden por cáncer de pulmón, accidentes de tránsito o hechos de inseguridad. ¿Cuántas vida se hubieran salvado, realmente, si todos los esfuerzos y recursos para legalizar el aborto se hubieran volcado, por ejemplo, en campañas de prevención y concientización sobre estas problemáticas?

6) "Los que se oponen al aborto sólo piensan en la vida dentro del vientre. Pero no les importa la vida de los que ya nacieron". Recontra falso, injusto y prejuicioso. Dos de las organizaciones provida más grandes de Argentina, Conin y Frente Joven, hacen por la vida de los nacidos muchísimo más que cualquier abortista valiente del teclado. Busquen información, por ejemplo, sobre el programa "Defensores de mamás", o sobre los programas de nutrición de Conin.

7) "Todos los que están en contra del aborto están a favor de la pena de muerte". Frente a esta ridiculez se deben decir dos cosas: primero, no todos los que están en contra del aborto están necesariamente a favor de la pena de muerte. No existe conexión causal entre una cosa y la otra. Segundo, no hay incoherencia entre una cosa y otra. La muerte como pena recae sobre alguien que es culpable de algún delito y que pasó por un proceso judicial (OJO, con esto no estoy avalando la pena muerte, solo busco desmentir la supuesta contradicción). En cambio, en el aborto, un ser totalmente indefenso e inocente es condenado a muerte, sin tener siquiera la posibilidad de un juicio.

8 ) "Si el feto fuera un ser humano, entonces masturbarse o rascarse también sería un crimen, porque en esos actos también mueren células". Sangran los ojos de leer semejante burrada, pero juro que hay gente que piensa eso (¡y lo dice de manera socarrona, creyéndose súper pilla!). Les prometo que no es tan difícil ver la diferencia entre células epiteliales o espermatozoides de un adulto, y un ser nuevo con un ADN propio y distinto al de la madre.

9) "Se oponen al aborto porque son fundamentalistas religiosos". Falso: también hay gente atea que se opone. Todos los argumentos éticos para oponerse al aborto se apoyan en la evidencia de la ciencia. No en la Biblia, Dios o el papa. (Curioso ver cómo se acepta o no la ciencia en función de los prejuicios ideológicos).

10) "No se preocupen, nadie los va a obligar a abortar a ustedes".... A ver: NADIE interpreta que a partir de la promulgación de una ley de despenalización todas las mujeres deberán abortar. Está clara la diferencia entre un supuesto derecho y una obligación. El problema está en que una sociedad que permite la muerte del indefenso se autodestruye. Es un suicidio colectivo. Y es complicidad con un genocidio silencioso (buscar "el grito silencioso" en Google).

11) "Yo estoy en contra del aborto, pero a favor de la despenalización". Quienes dicen esto evidentemente no entendieron bien el motivo por el cual hay que oponerse al aborto. Cuestión básica y fundamental que los abortistas pasan por alto: el inicio de la vida humana, y la consecuente muerte de una persona inocente e indefensa en cada aborto.

12) "No es un problema de moral, sino de salud reproductiva y de políticas públicas" Mucha tela para cortar acá: toda cuestión política supone una determinada postura acerca de lo que está bien y de lo que está mal. Esto aplica a toda acción y a toda persona, incluso a aquellos que aseguran que ya superaron las categorías de bien y mal: en todo obrar -tanto público como privado- se pueden inferir parámetros implícitos acerca de lo que está bien y de lo que está mal. Todos obran, conscientemente o no, en orden a determinados principios. Por otro lado, el uso desesperado de eufemismos para suavizar la cuestión pone de manifiesto que hay algo que se quiere tapar, edulcorar, diluir. El aludido concepto de "salud reproductiva", no solo es un eufemismo, sino una enorme contradicción: hablar de salud cuando el aborto mata, hablar de reproducción cuando el aborto la cercena. Otro eufemismo: "interrupción del embarazo": se interrumpe una conversación, la proyección de una película o un partido de fútbol... se interrumpen porque luego se pueden reanudar. Un vida eliminada, en cambio, no puede retomarse. La mujer, ciertamente, puede volver a quedar embarazada (es el momento oportuno para mencionar que el aborto, legal o ilegal, puede causar daños irreversibles en el útero), pero gestando un nuevo ser humano. El que se eliminó en el aborto se perdió para siempre.

13) "El aborto ayuda a regular la población". Perturbadoramente verdadero. Es cierto: el aborto tira abajo las tasas de natalidad de los lugares donde se implementa. Pero es una burda mentira el neomalthusianismo que pretende hacernos creer que hay gente que sobra en el planeta. Es peligrosísimo (además de falso y refutado de manera demoledora), pues abre las compuertas de cualquier método para reducir población. Ciertamente,se ha estudiado a fondo por qué hay quienes pretenden hacernos creer que en el planeta no hay lugar para todos. Ojo...

14) "Es bueno que la sociedad debata esto". Falso. Se debe debatir sobre un partido de fútbol, un método de cocción o una película. Se puede debatir una medida económica, una corriente pedagógica o el grado de apertura de un país hacia el mundo. Pero la vida no se debate. El derecho a vivir no se negocia. ¿Cuánta indignación y rechazo generaría en buena parte de la sociedad una ley que penara con la muerte a los violadores? Recordemos: uno de los argumentos por los cuales se pretende legalizar el aborto es para (supuestamente) aliviar el tormento de las mujeres que quedan embarazadas como producto de una violación. Ahora bien, la ejecución de los autores de dichos delitos no es algo que se pueda discutir... ¿por qué habría de debatirse la posibilidad de matar el niño, que ninguna culpa o responsabilidad tiene sobre lo acontecido a su madre?

15) "La oposición al aborto atrasa siglos". Muy divertido. La idea de que algo "atrasa" cobró fuerza en los siglos XVI a XVIII. Es simplista y mediocre decir: "lo antiguo es falso, lo nuevo es verdadero". No todo lo anterior es falso, no todo lo nuevo es verdadero.



Se puede apreciar que los partidarios del aborto tienen una montaña de argumentos. Nosotros tenemos sólo uno, pero que alcanza para tirar abajo cualquier intento de justificación: según demuestra la ciencia, la vida humana comienza en la concepción, y cualquier intento de eliminarla, por el motivo que fuere, constituye un homicidio.

lunes, 26 de febrero de 2018

La declaración de la Iglesia frente al debate en torno al aborto - Por Adolfo Aybar

La declaración de la Iglesia
frente al debate en torno al aborto

Análisis del reciente pronunciamiento
de la Conferencia Episcopal Argentina

Por Adolfo Aybar

El pasado sábado 24 de febrero, habiendo leído el titular de la nota de La Nación –según el cual “La Iglesia pidió que haya una discusión integral, sin violencia ni agresiones”[1]– simplemente no lo pude creer: parecía que se estaba invitando a entablar un diálogo para debatir si el aborto era o no un crimen. Recurrí a la página web de AICA (es decir, fui a la fuente) y me encontré con las siguientes palabras:

(que) “este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión”[2].

Puesto frente a la evidencia no me es posible negarla, aunque sigo sin poder concebir, sin poder aceptar intelectualmente, que la Iglesia argentina acepte o consienta en dialogar acerca de si un crimen es un crimen, especialmente cuando media la vida de una persona especialmente indefensa.
Está claro que el aborto está mal, y que en las explicaciones que nos brinda la ciencia tenemos suficiente. No considero necesario sin embargo apresurarse en eliminar el dato de la Revelación sobrenatural, negando a la fe la posibilidad de declarar cómo son las cosas. Nosotros, la Iglesia, debemos defender la vida inocente, tanto desde la Fe como desde el orden natural. Más aún: el hecho que la fe sea congruente con el conocimiento científico es un indicio de su validez, porque la verdad no puede contradecirse a sí misma.



En otro orden de cosas, estoy convencido de que debemos acompañar a aquellas mujeres que ante una situación límite personal sufren la tentación de abortar. Y también tenemos que ser misericordiosos y compasivos con aquellas que ya abortaron y que se encuentran desamparadas al tomar conciencia de este crimen cometido. Sin embargo, todo esto no implica en absoluto la posibilidad de que sea legítimo un diálogo sobre la despenalización el aborto. ¿Qué pasaría si nos ponemos a debatir si debemos tener vacaciones, o no? ¿Qué pasaría si debatiésemos, acaso, si cobrar un sueldo por nuestro trabajo, o no? ¿Se imaginan debatir si los hijos -o los empleados- pueden faltarle el respeto a sus padres o a sus jefes? No serían debates fructíferos sino planteos insultantes.

Por último quisiera hacer saber que somos muchos los que reconocemos y sostenemos este principio moral intransigente –a saber, que toda vida humana inocente es intocable–, y que también somos la Iglesia. La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina no agota la dimensión de la Iglesia. Ante todo, Nuestro Señor Jesucristo es Cabeza de ese Cuerpo Místico que es la Iglesia; y todos los bautizados somos su Cuerpo Místico, cuerpo en el que cada uno cumple una función única, al igual que en nuestro organismo.
Sin ánimo de juzgar precipitadamente a nadie, sino sólo de encontrar la verdad, parece estar fuera de toda discusión coherente el hecho de que la vida es un bien, y que todo acto que intente acabar con una vida inocente es un mal. El aborto acaba con la vida inocente, por lo tanto es un mal. En consecuencia, no es negociable. No podemos propiciar ni consentir alegremente la discusión acerca del aborto.



[1] https://www.lanacion.com.ar/2111736-la-iglesia-pidio-un-debate-integral-sobre-el-aborto-sin-violencia-ni-agresiones
[2] http://www.aica.org/32455-episcopado-respetuosos-de-la-vida.html

domingo, 25 de febrero de 2018

Sobre el discurso pro aborto - Por Juan Carlos Monedero (h)

Sobre el discurso pro aborto

(Carta de lectores enviada al diario La Nación)

Asistimos, por enésima vez, a la polemización de lo obvio: ¿es sólo un feto o una persona humana en estado fetal? ¿Es una vida o un “proyecto de vida”?
Quienes pretenden despenalizar la práctica del aborto vuelven a dejar de manifiesto que no tienen razones sino objetivos. Una razón es un concepto o idea en la que se cree honestamente. Un objetivo, en cambio, es un fin que se persigue a toda costa. Los grupos pro-aborto han dado sobradas muestras de que pertenecen al segundo grupo, toda vez que su discurso se revela notoriamente incongruente: dicen que están a favor del aborto en casos de violación pero respaldan proyectos de ley de abortos irrestrictos; dicen que pretenden liberar a la mujer pobre de la carga de ser madre, pero proclaman que es un derecho de todas las mujeres. Si fuese de todas las mujeres, ¿qué importancia tendría que la mujer fuese pobre? Si sólo aceptan el aborto para casos de violación, ¿por qué defienden proyectos de aborto irrestricto?
La congruencia, si bien no es una condición suficiente de la verdad del discurso, ciertamente es una condición necesaria. Que el lector juzgue si ella forma parte de esta mentalidad.

Juan Carlos Monedero
DNI 31.915.771

martes, 13 de febrero de 2018

Ciencia y fe. Debates pendientes - Carta de Lectores enviada al diario La Nación


Ciencia y fe. Debates pendientes

Carta de Lectores enviada al diario La Nación


          El día 8 de febrero, La Nación publicó un artículo titulado “No confundir la fe con la ciencia”[1], firmado por Jorge V. Crisci (Profesor emérito, Universidad Nacional de La Plata, académico de número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria) y María José Apodaca (becaria postdoctoral de Conicet). En respuesta a los contenidos vertidos en el mismo, ese mismo día redacté –con la colaboración de la Profesora en Historia Sofía González Calvo– una carta de lectores, que no fue publicada. De modo que la reproducimos a continuación, sugiriendo a los interesados que primero lean el artículo desencadenante:

*        *        *

El día de ayer, se publicó un artículo acerca de temas vinculados a la ciencia, la filosofía y la fe. Como egresado de una universidad católica, cuya tesis se basó en estos temas, me sentí impulsado a escribir. Sin meterme en el área jurídica, deseo puntualizar:

1) Lo que actualmente se entiende por teoría de la evolución es una reformulación de la teoría ideada por Darwin en el siglo XIX, luego de que las leyes mendelianas obligaran a los darwinistas a resignificar su explicación;

2) En el cap. VI de “El Origen de las Especies”, el mismo autor indica la ausencia de evidencia paleontológica como argumento contrario a su propia teoría;

3) Las semejanzas entre los seres vivos no son prueba concluyente de la teoría (excepto si suponemos precisamente lo que queremos probar): el hecho de que todos los organismos posean ácidos nucleicos (ADN, ARN) puede ser interpretado como un diseño común, y no como un ancestro común;

4) El ejemplo invocado de cepas que desarrollan una mayor resistencia a los antibióticos tampoco parece superar la crítica, toda vez que las mismas no han experimentado un “cambio” de especie sino solamente una mutación en la línea de su misma especie;

5) Que el universo fue creado por Dios es una verdad de fe, a la que el hombre accede por Revelación. En sí misma no es objeto de conocimiento científico; en cuanto a su capacidad para ser medida y cuantificada, la creación está a la misma distancia de la evolución, que habría sido un proceso de transformación de especies ocurrido hace millones de años;

6) Así como no debemos “confundir” la fe y la ciencia, tampoco es justo presentar como incontrovertible una teoría que en este momento los científicos no dejan de discutir.

Juan Carlos Monedero
Lic. en Filosofía UNSTA
DNI 31.915.771

miércoles, 24 de enero de 2018

Facundo Arana… ¿y ahora Araceli González? - El lobby feminista muestra nuevamente los dientes

Facundo Arana… ¿y ahora Araceli González?
El lobby feminista muestra nuevamente los dientes

Por Juan Carlos Monedero (h) y Fernando Rosales

Siempre sostuvimos que hasta de los peores personajes, si se los encauza, se puede obtener algo bueno. El mundo de la farándula se asocia a lo frívolo, a lo fugaz, pero de vez en cuando podemos hallar una pepita de oro en el medio del barro. Frases, gestos y actitudes que, con una buena dirección tal vez, pueden ser el primer paso hacia un ciudadano de bien. Y ahí la tenemos a Araceli González, conocida por… bueno, por algo debe ser conocida, por algo que en este preciso instante se nos estaría escapando. Parece que en una nota para el canal América dijo: “escuché que dijeron que soy feminista. No, no soy feminista, las respeto muchísimo, pero tengo un hijo varón hermoso, tengo un marido precioso y respeto mucho a los hombres también…”. Después dijo más cosas, pero esa es la parte que nos interesa.
La correspondiente respuesta de las infaltables feministas no se hizo esperar.
No importó que, en el resto de la nota, la actriz repitiese los lugares comunes de lo políticamente correcto, como la utilización de la palabra género para referirse a los sexos, el sufrimiento de las mujeres a lo largo de la historia, etc. Había que saltarle al cuello a Araceli y descalificarla. Pero reconozcamos que algo de razón tienen las feministas: que se deslice en los medios que no están interesadas en “un hijo varón” y “un marido”, que se insinúe que no respetan a los hombres, es imperdonable. Que alguien no suscriba siquiera un ápice de su relato ya es motivo suficiente de escándalo... porque quedan desenmascaradas. ¿Cómo pudiste, Araceli, hacer foco en éso? ¿Cómo pudiste asociar esas actitudes con el feminismo? Las feministas somos eso pero no queremos que al público se le revele la trama.
Las acciones de este “colectivo” –pensemos en los aquelarres en torno a Autoconvocadas, por ejemplo– reflejan aquello que el sentido común nos revelaba: las feministas odian al varón. Enhorabuena Araceli González que te diste cuenta.
Este verano nos trajo varias declaraciones sorpresivas, con su correspondiente griterío mediático; la de Facundo Arana, la de Tevez, y ahora ésta. Esperamos con ansias la que vendrá. Y dejemos escrito finalmente que nosotros hubiésemos ido más allá. Nosotros estamos en las antípodas del feminismo. Nosotros no las respetamos. Nosotros las encontramos ridículas. Pero, como todo no se puede de una, tomemos los dichos de la actriz como un principio de encauzamiento. ¡Festejemos eso!




viernes, 19 de enero de 2018

Tevez, ese maldito homofóbico - Por Fernando Rosales

Tevez, ese maldito homofóbico

Por Fernando Rosales
Con la colaboración de Juan Carlos Monedero (h)

“River Plate, que p… que sos”, “están saliendo con un chabón, son los de Tigre y los de Morón”, “Rojo p…, ohhhh, rojo p…, ya todos saben vos aguante no tenés”, “Ay cervecero, que p… que es tu hinchada¨; la lista podría ser infinita. Quien alguna vez fue a la cancha seguramente tildó a su rival de homosexual empedernido. Sería imposible hacerles caer todo el peso de la policía de lo políticamente correcto a cada uno de los que durante 90 minutos son Pavarotti en la tribuna. Por eso los bien pensantes de siempre buscan casos ejemplificadores que sirvan de escarmiento –de correctivo– la sociedad toda. ¡USTED NO PUEDE PENSAR ASÍ! ¿POR QUÉ? ¡PORQUE NOSOTROS LO DECIMOS!
Hoy el caso ejemplificador es Carlos Tevez. Resulta ser que el jugador de Boca Juniors, recientemente incorporado al club de la Ribera, osó decir en una entrevista: "A Lito yo lo llevo al barrio conmigo. Es chico todavía, pero... imaginate. La madre, los abuelos, el único varón. Si no lo llevo al barrio a que le den un par de cachetazos, está ahí de doblar la muñeca". ¡¿Cómo Tevez va a decir que no quiere que su hijo doble la muñeca?! Esta frase es un resabio del heteropatriarcado opresor, obviamente. ¡Tevez tiene que pagar! ¡Tevez tiene que ser castigado! ¡A la horca! Sin demora, con un apuro digno de mejor causa, la Federación LGBT –desde su Secretaria de deportes (¿?)– manifestó su repudio por los dichos del futbolista. Página/12 también se hizo eco desde su insobornable trinchera periodística.
Es probable que Carlitos, El apache, no sepa qué dice el Catecismo sobre la homosexualidad; es muy probable que no le importe mucho tampoco. Simplemente él habló desde la sensatez y la humildad de la persona impermeable a las ideologías deformadoras de la realidad, como la llamada perspectiva de género. Fuerte Apache no es la facultad de Filosofía y Letras con todos sus vendedores de pan relleno preocupados en salvar el mundo desde una óptica de género. Fuerte Apache tiene necesidades, y necesidades serias, como para andar discurriendo sobre la tasa de mortandad de los transexuales. A esto es impermeable Carlitos.
Tevez no quiere para su hijo lo que Gabriela Mansilla quería para el suyo, Manuel, quien a los 6 años fue sometido a un cambio de DNI, pasándose a llamar Luana, porque –según la madre– él se sentía princesa. Hoy, Gabriela es convocada desde diversos espacios de “formación” para dar cátedra sobre infancias transexuales, algo perfectamente normal, algo que sigue el protocolo de lo que debe ser un niño hoy, no esas aberraciones de jóvenes jugando a la pelota y recibiendo sopapos… ¡un horror! ¡Eso no!
Es probable que sobre el Apache hagan caer el poder coercitivo de un lobby siempre presto a perseguir a quienes alzan la voz para manifestar una herejía sobre los dogmas de la corrección política reinante. Ya lo hicieron el año pasado con Mónica Dinucci, embajadora en Islandia, quien se oponía a la adopción de menores por parte de parejas homosexuales. Es muy probable que en los próximos días –como ocurrió hace muy poco con Facundo Arana[1]–, luego de tanta presión mediática, Tevez salga a disculparse, a dar explicaciones, que intente matizar, bajar el tono, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cuando habló desde el corazón, que como todo lo bueno está a la derecha, estaba materializando el siguiente pensamiento: “NO QUIERO QUE MI HIJO SEA P….”.






[1] Al respecto, cfr. http://apologetica-argentina.blogspot.com/2018/01/el-caso-arana-o-una-nueva-demostracion.html





jueves, 11 de enero de 2018

El caso Arana o una nueva demostración de los abortistas - Por Juan Carlos Monedero (h)

El caso Arana o una nueva demostración de los abortistas

Por Juan Carlos Monedero (h)


El año apenas está iniciado y no parece que se encuentre exento de polémicas. El lobby no descansa, ni siquiera en enero. Las recientes repercusiones de la todavía fresca disputa que –en este nuevo ring virtual que es Twitter– tuvo como protagonistas a Facundo Arana y Tomás Dente por un lado, y a Muriel Santa Ana y Malena Pichot por otro, no merecerían ningún comentario si no fuese por la entidad del tema tratado: la vida del niño por nacer. Es de celebrar que al menos por esta vez la farándula se agite por un asunto de mayor importancia que los comentarios de Moria en el Bailando.
Para quienes no estén al tanto de este cacareo virtual, a principios de mes, Facundo Arana –en una entrevista que le hicieron en Mar del Plata– expresó su alegría por el embarazo de Isabel Macedo, con quien mantuvo una relación de diez años. Luego de mostrar su felicidad por verla “realizada como madre”, la furia abortista no se hizo esperar. Llovieron comentarios, tuits, opiniones cruzadas, se armaron paneles y batallas campales en los medios de comunicación: en un abrir y cerrar de ojos, Arana dejó de ser un conocido actor para convertirse el victimario de los derechos de las mujeres. El Enemigo del Pueblo, diría Ibsen. Y todo porque dijo algo que las innumerables fauces pro aborto se esfuerzan en sepultar: hay mujeres que se realizan cuando alumbran el milagro de cobijar vida.
Todo empezó cuando la actriz Muriel Santa Ana –afectada por el enfermizo hábito de retorcer y de volver odiosas las cosas buenas– respondió al galán de telenovelas: “Le pregunto a Facundo Arana qué piensa de las mujeres que no tienen útero. ¿Qué son para él? ¿Seres humanos imposibilitados de realizarse?”. En otro tuit fue aún más lejos: “aborté a los 24 años estando en pareja porque no quería ser madre”.
Lo primero que hay que notar es cómo se cambió el eje de la discusión: el escándalo es la frase de Arana, y no la patética confesión de la intérprete. De manera inesperada, Tomás Dente –panelista de Intratables, abiertamente homosexual– le salió al cruce a Muriel Santa Ana, mencionando la palabra justa: asesinato. La Policía del Pensamiento no se hizo esperar. El aluvión de críticas fue notable, encabezado por la reconocida activista de los “derechos de la mujer” Malena Pichot, quien el año pasado alentó a quemar la Catedral de Resistencia en el marco del ya conocido Encuentro Nacional de Mujeres Autoconvocadas.
El episodio de este enero cuenta con varias aristas. Para empezar, se trata de una pugna bastante desigual: una batería de perros rabiosos –comunicadores sociales, artistas, actores y periodistas– sumaron intempestivas críticas que no sólo alcanzaron a los comentarios. Los blancos fueron los mismos Arana y Dente, absolutamente despersonalizados: dos miserables a quienes no se podía –no se debía– conceder ni un vaso de agua, y respecto de los cuales valía todo. Un establishment culturoso, de inequívoca matriz progresista, les estaba mostrando los dientes, al mismo tiempo que los insultaba y descalificaba como impotentes mentales: “basura de mierda”, “me das asco”, “pelotudo” fue la dedicatoria de Pichot para con Dente. “Estamos hartos de ustedes, los falocéntricos”, lanzó por su parte Muriel Santa Ana. Y no se privó de agregar: “en mi familia me enseñaron el principio de igualdad y libertad (…). Cristianismo, hipocresía, idea de clase y racismo, no me enseñaron. Lo siento”.
A los dos días, Arana intentó bajar el tono, disculpándose por haber dicho lo que pensaba e incluso lo que sentía desde el corazón. Abortistas Uno, Arana Cero. Aunque su pedido de disculpas, para quien lo sepa leer, esconde una sutil ironía[1].
Por otra parte, ni la condición de homosexual salvó a Tomás Dente del aprieto: recibió una paliza mediática por llamar a las cosas por su nombre; lo accidental es el comportamiento sexual de Dente –o su valoración positiva de Ni Una Menos–, lo esencial es que haya dicho “El Rey está desnudo” recibiendo los hipócritas bastonazos de quienes reprobaban su calificación al mismo tiempo que eludieron pronunciarse sobre el tema de fondo: Si hay vida humana en el vientre materno, el que la elimina es un asesino. Guste a quien guste y caiga quien caiga.
El año se abrió con estos dos claros ejemplos de Corrección Política, estas demostraciones de fuerza del lobby abortista, cuya naturaleza se comprende a la luz de otros casos anteriores, no tan lejanos en el tiempo. Todavía tenemos fresco el episodio de la psicóloga María Belén Catalano, quien recibió numerosas críticas por haber informado a una menor los efectos del aborto –que estaba a punto de realizarse– logrando revertir su decisión[2]. En ambos casos, se logró invertir el centro de la cuestión. Con habilidades dignas de un sofista, prácticamente todos criticaron a Facundo Arana mientras elogiaban a la actriz que había matado a su hijo. De la misma manera que, hace algunos meses, no se hizo foco en el posible asesinato de un niño –que se evitó por poco– sino en la intervención de una profesional, que habría “pisoteado” el derecho incuestionable de quitarle la vida a un hijo por el hecho de llevarlo en el propio vientre.
¿Cómo no advertir que los mismos que se rasgan las vestiduras por una frase en una entrevista de Arana o por la acusación de Dente guardan un calculado silencio ante otras expresiones? Hace un año, el conocido periodista Ernesto Tenembaum restó importancia al consumo de pornografía infantil, con el argumento de que verla no constituye un delito tipificado[3]. Y en vísperas de Autoconvocadas 2017, como ya referimos, la Pichot se despachó con su propuesta de incendiar la Catedral, “símbolo del mal”, según sus propias y elocuentes palabras[4]. Pero no hubo una Cruzada Mediática contra ninguno de los dos. ¿Estarían descansando los eternos profesorcitos de la Corrección Política? ¿O quizás cabría aplicar para este caso el conocido dicho de “El que calla, otorga”?
No deja de llamar la atención el tratamiento que los diarios de mayor circulación del país –La Nación y Clarín– dieron al tema. Como siempre, los hijos de Bartolomé Mitre la jugaron de equilibrados, mientras que el diario de los argentinos mostró su desgastada carta de transgresor. Así, en La Nación se pudo leer que “el derecho al aborto sigue siendo un tema que divide las aguas y que merece ser discutido y tratado en profundidad” [5], posando una vez más de mesurados. Clarín, al menos, apoyando enérgicamente a la filicida Santa Ana, no caerá en el dantesco círculo reservado a los que en épocas de crisis moral, mantuvieron la neutralidad.
Pero nosotros no queremos mantener la neutralidad. Queremos seguir llamando a las cosas por su nombre. Y por eso no nos podemos, ni queremos, mantener callados. Lo que nos lleva a desenvainar la espada de la palabra para intentar poner luz donde haya confusión, claridad donde reina el equívoco y valentía donde la genuflexión para con los poderosos es la regla. Somos conscientes de que una de las principales razones del avance de prácticas criminales –como el aborto– es la inacción de los que piensan diferente pero callan o realizan acciones inconducentes. Se trata sin duda de una lucha política, pero también cultural, ideológica y espiritual. Y por eso debe ser librada con todas las potencias del alma, atendiendo al objetivo perseguido por estos “formadores de opinión”: disciplinar el pensamiento y la palabra a través de demostraciones de fuerza. Porque a estos comunicadores no les interesa tener razón, les interesa demostrar poder, pretendiendo amedrentar a todo aquel que ose discutir sus dogmas.
Frente a este despotismo mediático, resistir no es sólo una obligación del que conoce la verdad sino un acto de soberanía intelectual. Nos quieren obligar a que no digamos ni pensemos lo que sabemos que es correcto. Lo que deja la decisión en nuestras manos: ¿tomaremos el camino de ser valientes y de decir que las cosas son lo que son? ¿Leones o corderos? ¿Esbirros de lo políticamente correcto o testigos intrépidos de la Verdad? Nuevamente, los argentinos nos vemos situados ante este dilema.




[1] “Me disculpo por decir que una mujer se realiza con la maternidad o por encontrar al amor de su vida”.
[2] Cfr. http://www.notivida.org/boletines/1043_.html
[3] Cfr. http://www.bigbangnews.com/farandula/Tenembaum-y-sus-dudas-sobre-la-pornografia-infantil-20160104-0005.html
[4] Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=44bAOs-vryo
[5] Cfr. http://www.lanacion.com.ar/2098195-varios-famosos-respaldaron-a-muriel-santa-ana-luego-de-haber-contado-que-se-realizo-un-aborto