jueves, 2 de febrero de 2017

Liliana Franco: historia de la militante que ¿no fue? - A propósito del programa de "Intratables" y la polémica en torno a los dichos de Gómez Centurión

Liliana Franco:
historia de la militante que ¿no fue?
A propósito del programa de "Intratables" y la polémica
en torno a los dichos de Gómez Centurión

“En el contexto de la delincuencia ordinaria, los sistemas legales solamente se aplican a quienes han cometido un delito; en el contexto del terrorismo, el problema es que en muchas ocasiones la cuestión no es lo que haya hecho una persona, sino que se desplaza hacia una noción general de pertenencia, asociación o afiliación a un grupo”. John Horgan[1]


Por Fernando Stegmann

Suponga el Señor lector, por un momento, que su trabajo no es el que ejerce habitualmente sino que es un delincuente. De las distintas ramas que nos ofrece esta “lucrativa profesión” cada vez más común, nosotros nos dedicamos a la modalidad conocida como “salidera”. Leyó correctamente, dije nosotros y esto porque, para llevar el ilícito delante, se necesita más de una persona. Aquí entra en juego un factor no menor: la división de tareas. Uno se encargará de analizar la zona, otro conseguirá –de ser necesario– las armas, otro hará uso de estas, otro oficiará de campana y así podemos llegar hasta el infinito… o casi. Si bien la dificultad en el desempeño del rol elegido varía de un individuo a otro, el lector advertirá que todos son necesarios, desde el que oficia de campana hasta el que gatilla la escopeta.
Esto que parece obvio, no lo es para todos. En el programa Intratables –el pasado 31/01/17–, luego de que la Sra. Victoria Villarruel señalase con toda claridad a las organizaciones armadas como ERP y Montoneros como responsables de innumerables crímenes y atentados, Santiago del Moro le da la palabra a una de las panelistas, Liliana Franco, que responde inmediatamente lo siguiente:

“Yo no pertenecí nunca, lo aclaré más de una vez, Santiago, no me siento responsable, porque yo no pertenecí jamás a la conducción armada (…) era una joven de 20-19 años (…) militábamos en distintas agrupaciones. Yo militaba en lo que era la parte no armada, que se conoce como PRT, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, pero jamás puse una bomba en ningún lado, jamás empuñé un arma, y lo digo porque sino no estaría acá, o estaría escribiendo quizás un libro si participé, pero objetivamente no fue así. Lo máximo que llegué a hacer, cuando conté lo de las bombas (…) yo quiero aclarar que las molotov que armábamos en un living de una casa era estrictamente porque cuando íbamos a pintar –esas eran mis acciones combativas: pintar mensajes en las paredes–, obviamente si venía la policía la forma era tirarle una bomba para poder correr, pero a los efectos de ahuyentar. Pero yo nunca participé en ninguna acción armada de ningún tipo”[2].

Señora Franco, Ud. no podía desentenderse de las acciones que llevaba delante el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) desde el momento en que Santucho, jefe del PRT –partido en el cual Ud. militó–, asume como su jefe máximo del Comité Militar en el año 1968. No puede decir que no participó de ninguna acción armada desde el momento en que reconoce expresamente la utilización de bombas molotov para “ahuyentar” a la policía. No puede hacerse la no involucrada dada su militancia activa en el brazo no armado de una organización armada, por más que su tarea no haya sido poner bombas, sino arrojarlas. ¿Piensa que la molotov no puede matar?
Señora, llame las cosas por su nombre: lo suyo no era “pintar paredes”, lo suyo era gimnasia revolucionaria.
Señora, Ud. es como el que oficia de campana en un robo o un secuestro, se cree inocente –o menos culpable– por no haber disparado la escopeta. ¿Adivine qué? No lo es. 
Señora, Ud. fue parte del terrorismo en la Argentina.




[1] Citado en Márquez, Nicolás. El Vietnam argentino. Buenos Aires, Edición del autor, 2008, pág. 104.
[2] Ver en línea: https://www.youtube.com/watch?v=SGIfxUw8bAg (minutos 5,45’ a 7,10’)

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